Desde el umbral de la nostalgia
Pertenece a: Reseñas | Publicado: April 06, 2007.
Belleza de espíritu en contraste con la sustancia abstracta que permite alcanzar un ideal enriquecido, enaltecedor de todas y cada una de sus propuestas. Así una entrega signada por la espiritualidad y el rigor con que se presenta esta nueva cosecha visual. Siempre oportuna, la comunicación se expresa a través de la imagen, son historias no contadas, anécdotas no referidas, confesiones no narradas, pero presentes, protegidas por un fino velo. Sutil, esta no revelación constituye un elemento enigmático que expresa esa fuerza que en arte es ideal, vínculo armónico entre el espíritu y la materia que lo sostiene.Las obras de esta exposición, la más reciente muestra de una creadora infatigable y vital, ofrecen un elocuente impacto visual, atrapan la atención, porque son la evidencia del proceso de creación que las inventa y reinventa, concentra y diluye el color, experimenta y alcanza el adecuado equilibrio, así cada trazo fijado en la realización temporal se preserva con las veladuras, que mantiene encerrado en una grata bruma el color que intenso, ha poblado la tela, porque el pincel fijó su signo para luego metamorfosearlo, en una intensa fascinación por un brumoso universo poético.
Porque este homenaje a un poeta cercano y entrañable, reconocimiento silencioso pero con una iluminación y maestría que lo enaltecen, es la posibilidad de disfrutar del magisterio que Julia Valdés, ejerce sobre formas y colores desde que la inquietud por este arte la sorprendió en su natal Santiago, de Cuba, por supuesto. Porque esta pintora, dueña de matices, luces, texturas y veladuras, ejerce desde sus obras la seducción, atrapa la mirada sobre la tela, para deleitarnos con la imagen propiciatoria de admiración, ensoñación y disfrute.
Julia llega desenfadada, como es ya costumbre en ella, dueña del espacio que ha creado. Se prodiga en sus telas, sin alardes, segura, original, precursora, ajena a modas y modos. Esta serie es parte de ese universo que ha evolucionado, sin abandonar sus principios estéticos, su sentido de la trascendencia y la potencia de su poder metafórico. Ella, la infatigable creadora, conjura males, carencias, nostalgias, desasosiegos y otros demonios más o menos vinculados a las angustias existenciales y la cotidianidad con ejercicio pictórico serio, y el resultado está aquí, en un conjunto de telas portadoras de esa energía que las ha convertido en arte.
Virginia Alberdi