Julia Valdés, La Honda Cubanía.

Pertenece a: Reseñas | Publicado: April 06, 2007.

Por Waldo González López

La destacada artista plástica cubana Julia Valdés posee una intensa creación, reconocida desde décadas atrás en numerosos países, entre los que se incluyen los Estados Unidos de Norteamérica, donde ha expuesto en dos ocasiones, experiencia que repetirá el próximo año. Tarea grata, porque charlar con Julia es acaso reencontrarme con una de mis preferidas condiscípulas de años (pues estudiamos en la Escuela Nacional de Arte, durante los dorados ’60), y es, además, conversar con una de las más importantes artistas plásticas cubanas contemporáneas, cuya singular producción la ubica entre sus más prestigiosos nombres.

Julia, ¿cómo valoras la experiencia de la muestra que presentaste en New York sólo dos años atrás?

-Creo que fue muy favorable, Waldo. Toda exposición implica un contacto con un público diferente, de manera que existen también experiencias diversas que, a la postre, enriquecen la obra, independientemente de los temas y las soluciones técnicas. Este contacto público-obra de arte es el momento en que se consuma la obra, en tanto que el público completa la obra a través de su propia interpretación y vivencias personales. Me gustaría tener una nueva experiencia de confrontación artística en EUA. Y espero que se materialice durante el próximo año.

¿Qué representó para ti el encuentro con esa rica cultura?

-La cultura norteamericana es, como bien dices, muy rica y diversa. Podría decirse que es un mosaico de culturas, en la que cada componente aporta cosas nuevas que conforman un espectro de propuestas diferentes. Esto crea un universo muy rico en expresiones también diversas, que se nutren mutuamente. Para un artista es un fenómeno muy interesante. En mi caso, este universo me permite una aproximación a expresiones visuales contemporáneas de gran fuerza expresiva que igualmente nutren el proceso de creación de mi obra.

¿El Reverso del Paisaje?

La creación plástica de la notable artista ha sido objeto de ensayos y estudios críticos de figuras de la talla del recordado ensayista y profesor universitario José Antonio Portuondo y el especialista José Veigas, quien afirmaría, a propósito de su exposición El reverso del paisaje (Galería La Acacia, La Habana, 2003) que en su quehacer más actual estamos ante “la irrupción de elementos matéricos, hasta ahora sugeridos por esa ‘tridimensionalidad ilusoria’ que emana de casi toda su obra y que en sus pinturas más recientes aparece al alcance la mano, sujeta a la posibilidad de una experiencia táctil.”

Así lo constatamos quienes seguimos atentamente su obra desde su incorporación a la vida profesional. En dicha muestra tan definitoria estaba ya esa impronta que tan bien define el colegamigo Veigas, en tanto “el dibujo dictaba el camino de Julia, lo marcaba y se imponía sobre el color. Han pasado muchos años, su visión es otra. La línea aún vigente la encontramos enmascarada, rota, cubierta por capas de pigmento o, como en los últimos cuadros, transformada en materia.”

Por todo, la artista es considerada, con razón, una de nuestras principales figuras de las tendencias abstractas/matéricas, en tanto es la que con mayor definición se ha creado un estilo muy particular, inconfundible, personal. De ahí su producción de cada día, en la que vibra el signo de lo cubano --por decirlo con Cintio Vitier-- y ese misterioso, fabulador y voluptuoso reverso del paisaje que ella, como ningún otro, sabe hallar y entregarnos en su prístina existencia.

Así, en su casa-estudio del municipio Playa, Julia Valdés vive con sus criaturas de genuina, feraz cubana: sin los clásicos atributos (la palma, el azul del cielo...), la prestigiosa creadora corrobora su arte mayor, de altas ganancias para la cultura cubana contemporánea.

Close Up de Julía

Nacida en la hermosa Santiago de Cuba de 1952, la artista de esencias y presencias asume lo cubano en sus más hondas resonancias. De ahí sus liturgias y conceptos que bebidos en su infancia --junto a su padre, destacado escultor que dejara obras fundamentales en la acogedora ciudad-- la harían ingresar a los diez años en la Escuela Taller de Artes Plásticas “José Joaquín Tejada” para ya, entre 1967 y 1972, continuar estudios en la capitalina Escuela Nacional de Arte y de ahí cursar la carrera de Historia del Arte en la Universidad oriental.

Por su rigurosa creación, desde 1971 integra la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Durante algunos años fue subdirectora y directora de la Escuela “José Joaquín Tejada”. Y entre 1991 y 1992, presidió el Consejo Provincial de Artes Plásticas y en este último año imparte un curso de pintura mural en la Universidad “Pedro Henríquez Ureña”, de República Dominicana.

Agenda

Entre sus más recientes exposiciones personales, figuran varias muestras singulares: Cuban Abstraction, Gallery At Landair, New York; Catedrales, Centro Cultural y de Animación Misionera “San Antonio, María Claret”, Santiago de Cuba, y Las puertas del reino, Galería René Portocarrero, Gran Teatro de La Habana, todas en el 2004, si bien ya en 2003 había presentado otra muestra en New York.

Desde 1973 hasta la fecha ha merecido diversos premios, en su país y España, en Pintura, Dibujo e Ilustración de portadas (cubiertas) de poemarios. Sus obras han sido expuestas, entre otros ámbitos, en las siguientes ciudades y países: La Haya, Holanda (1978 y 1984); Madrid, Sevilla, Cataluña y Galicia, España (1986, 1992, 1995 y 2000); Burdeos, Francia (1987 y 1981); Ginebra, Suiza (1984); Géneve, Suiza (1999); Puerto Rico (2000); Leningrado, antigua URSS, (1997, 1983, 1984 y 1988); Belgrado, Yugoeslavia (1978); Argelia (1980 y 1982); México (1982); Guyana (1984); Berlín, exRDA (1986, 1983) y 1987), Quito, Ecuador (1986) y New York, EUA (2003 y 2004).

(Publicado en CUBANOW, sitio web del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en el 2005.

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